viernes, 20 de enero de 2012

"Bregar", "La Libertad" y "Amistad" de Diómedes Morales Salaza



Bregar
                          
Hace ya minutos
horas     días
que el caño cerrado
gotea     mejor dicho
el pueblo amordazado
y paro a paro
quiero decir
gota a gota
se junta el agua hasta desbordar
y el dolor nos insta a luchar

No se cansan los cansados
de cansar y de cansarse
Siempre obreros con trabajo
noctámbulos en su diurnidad
ejercen su ley hasta el final

"Democrático" el Gobierno
percibe los nuevos bríos
y legaliza la represión

Dónde están los cura heridas
Dónde están los cobra deudas
Es la peor desgracia deber a
pobres dicen los millonarios

Guerrero por la causa popular
no me doblegan los agravios
Que digan los patrones si miento
Que digan los andares y tropiezos
Guerrero por la causa popular
no me doblegan los agravios.





La libertad

Yo no soy formal.
No conozco la monotonía.
Ser desigual es mi verdadera
armonía. Y como lo formal
es el mal social, destruye
la maldad de la vil formalidad.
No a la rutina. No a la pena.
No a la dependencia que encadena
la libertad. Sé libre.
Sé el ave errante que se va,
el viento que en todas partes está.
Pues yo soy el mar en la inmensidad,
el amor que se hace realidad.
Yo soy la libertad.
Ven, sumiso, ajeno a ti mismo,
monta el potro de la libertad,
rompe la cadena de la sociedad
y a nadie pidas permiso
para actuar a conciencia.
Ven, sé el hijo del Dios que eres,
el redentor de tus semejantes.
Lucha esclavo del capital,
lucha contra el falso bienestar.
Mata la opulencia que hace sufrir.
Ven, cordero de Dios
que propicias el pecado del mundo,
con tu pecado por no pecar,
con tu Dios por no ser tú el Creador,
verdadero enemigo del redentor,
tu dueño te quiere así,
sujeto al interés de Satanás.
Cordero de Dios que propicias
el pecado del mundo,
sé tu propio redentor,
sé el ave errante que se va,
el viento que en todas partes está.
Pues yo soy el mar en la inmensidad,
el amor que se hace realidad.
Yo soy la libertad.
Bautizado por el padre capitalismo
en la iglesia tanto tienes tanto vales,
Dios todopoderoso nuestro Señor
oferta su producto al mejor postor.
El cliente compra a crédito felicidad
y su deuda aumenta y no puede pagar,
pues los pecados señalados a priori
por los mandamientos de la ley
que gobierna esta grey,
no son el aumento salarial
que deberías tener.
Sé libre. Sé el ave
errante que se va, el viento
que en todas partes está.
Pues yo soy el mar en la inmensidad,
el amor que se hace realidad.
Yo soy la libertad.




Amistad

¿De qué pedazo de vidrio
es la luz que me refleja?

Mío fue el espejo roto
y esperanza se llamaba

A veces me turba y otras
me anima, luego me apura

y conduce hasta dejarme
como no estuve ni estaré

(liso, fluvial, próximo
a desolvidar la olgura)

Voy por eso abrazado a su sí
hasta descascarar su gran no

pues ello es motivo de parar
de horadar la vida y pegarla

cual estampilla a la historia
(como ella: fantasía  temporal).

Diómedes Morales es poeta obrero de la palabra. Ha publicado No intenten sobajarme con quizás (1981) y Perdurancias (1996), es uno de los más importantes animadores culturales de Trujillo.




viernes, 6 de enero de 2012

Dos poemas de Carlos Sánchez Vega


CANTO CREPUSCULAR DE LOS HABITANTE TELÚRICOS


Los arados gritan:
¡TIERRA!
Las raíces gritan:
¡AGUA!
Los bueyes
lloran
de pena.
Los sauces
Palidecen
De
tristeza.
Las palanas
 se oxidan
de cólera
y
la alforjas
se quedan anémicas.
Ya las huellas
de
los llanques
desparecen
en
los campos
y
este campesino
siempre pobre,
siempre afligido,
te grita
¡TIERRA!
¡AGUA!



HIPOTECAS QUE DILATAN LA MEMORIA

Siempre quiso realizar el sueño
de la casa propia.
Trabajó sin descanso
inclusive domingos y feriados.
Renunció  del sindicato
para no tener
que plegarse a las huelgas.
Ahorró hasta el último centavo.
No le importó que le dijeran avaro
amarillo pequeño burgués…
Hizo del sacrificio su ley
y se olvidó de los bautizos
de los matrimonios de los cumpleaños…
Aconsejaba a sus amigos asociarse a una mutual.
Era un gran admirador de las mansiones
con piso de mosaico y amplios ventanales.
No siempre la casa lo compensa todo: aunque
sea propia.
Murió con una angustia de veinte años
sentado en un balcón.




Carlos Sánchez Vega (Cartavio, Perú, 1944). Poeta y narrador. Ha publicado La fuerza de los días (1976) y Fuera del paraíso (1981).